Abrir la cocina al salón es una de las decisiones que más puede transformar una vivienda.
Eliminar una separación entre ambas estancias puede aumentar la sensación de amplitud, mejorar la entrada de luz y crear un espacio más conectado para el día a día. Sin embargo, una cocina abierta no debería plantearse únicamente como una cuestión estética.
Distribución, almacenamiento, iluminación, ventilación y materiales deben estudiarse conjuntamente para que el resultado sea realmente funcional.
La forma de utilizar las viviendas ha cambiado y, en muchos proyectos, cocina, comedor y salón han dejado de entenderse como espacios completamente independientes.
Una cocina abierta puede aportar varias ventajas:
mayor sensación de amplitud;
mejor aprovechamiento de la luz natural;
comunicación entre cocina, comedor y salón;
recorridos más sencillos;
posibilidad de incorporar islas o penínsulas;
una distribución más flexible.
Esto puede resultar especialmente interesante en viviendas donde la cocina actual es pequeña o está excesivamente compartimentada.
Uno de los errores habituales es pensar que abrir una cocina consiste únicamente en derribar la pared que la separa del salón.
Antes es necesario estudiar qué función cumple esa separación y cómo afectará el cambio al resto de la vivienda.
Hay que valorar aspectos como:
instalaciones eléctricas;
fontanería;
ubicación de electrodomésticos;
ventilación;
distribución del mobiliario;
iluminación;
pavimentos;
posibles diferencias de nivel;
zonas de paso.
Por eso conviene plantear la intervención como un proyecto conjunto y no como una actuación aislada.
Cuando desaparece la separación física entre cocina y salón puede ser útil crear otra forma de diferenciar ambas zonas.
Una isla o península puede cumplir precisamente esa función.
Además de separar visualmente los espacios, puede aportar:
superficie de trabajo;
almacenamiento;
zona de desayuno;
espacio para cocinar;
integración de fregadero o electrodomésticos;
punto de encuentro.
La elección entre isla y península dependerá principalmente de las dimensiones y de las zonas de circulación disponibles.
No siempre una isla es la mejor opción. Si el espacio es limitado, una península puede conseguir un resultado similar ocupando menos superficie.
Cuando la cocina está abierta al salón, el orden adquiere todavía más importancia.
Los elementos de cocina quedan visualmente conectados con el resto de la vivienda, por lo que conviene prever suficiente capacidad de almacenamiento.
Algunas soluciones son:
muebles hasta el techo;
columnas para electrodomésticos;
despensas integradas;
grandes cajones;
mobiliario dentro de la isla o península;
soluciones a medida.
Una buena planificación permite mantener una imagen limpia sin renunciar a la funcionalidad.
En un espacio abierto, cocina y salón deberían mantener cierta continuidad visual.
Esto no significa que todo tenga que utilizar exactamente los mismos acabados.
Puede mantenerse una relación mediante:
tonalidades;
madera;
pavimentos;
iluminación;
mobiliario;
detalles metálicos;
texturas.
El objetivo es evitar que la cocina parezca un elemento completamente independiente dentro del espacio.
Utilizar el mismo pavimento puede ayudar a aumentar la sensación de amplitud y continuidad.
Sin embargo, la elección debe tener en cuenta las necesidades de cada zona.
En una cocina conviene valorar especialmente resistencia, mantenimiento y facilidad de limpieza.
Si estás valorando los materiales de toda la vivienda, puedes consultar también nuestra guía sobre cómo elegir el suelo para una reforma.
Cocina y salón pueden compartir espacio, pero no tienen exactamente las mismas necesidades de iluminación.
Conviene combinar diferentes tipos de luz.
Permite iluminar el conjunto del espacio.
Debe concentrarse especialmente en encimeras, fregadero y zona de cocción.
Puede integrarse bajo muebles, estantes o elementos arquitectónicos para crear una atmósfera más agradable.
Además de funcional, puede convertirse en uno de los elementos visuales principales del espacio.
Planificar estos puntos antes de ejecutar la instalación eléctrica permite conseguir un resultado mucho más integrado.
No siempre es necesario eliminar completamente la separación.
En algunos proyectos puede funcionar mejor una cocina semiabierta mediante:
cerramientos de vidrio;
puertas correderas;
grandes huecos;
elementos de carpintería;
separaciones parciales.
Estas soluciones permiten mantener conexión visual y entrada de luz, pero ofrecen mayor capacidad para separar ambas zonas cuando sea necesario.
Si además de la cocina se van a modificar pavimentos, instalaciones, salón o distribución general, puede ser recomendable estudiar la actuación como parte de una reforma integral de vivienda.
Esto permite coordinar materiales, iluminación, recorridos e instalaciones desde el principio y evitar decisiones aisladas.
En CONRAM estudiamos cada cocina teniendo en cuenta su relación con el resto de la vivienda.
Trabajamos distribución, mobiliario, materiales, iluminación e instalaciones para desarrollar espacios adaptados a las necesidades de cada proyecto.
Si estás pensando en transformar este espacio, puedes conocer nuestro servicio de reformas de cocinas en Valencia.
Dependerá de las características de la vivienda y de los elementos existentes. Antes de realizar la intervención debe estudiarse la distribución y las instalaciones.
Depende fundamentalmente del espacio disponible y de las zonas de paso. Una península puede ser especialmente útil cuando no existe superficie suficiente para una isla independiente.
Puede ayudar a crear continuidad, aunque deben elegirse materiales adecuados para el uso de la cocina.
No necesariamente más, pero sí conviene planificarlo especialmente bien porque la cocina queda visualmente integrada con el salón.
En CONRAM podemos estudiar la distribución y las posibilidades del espacio para crear una cocina integrada, funcional y coherente con el resto de la vivienda.